lunes, octubre 26, 2009

Sacar la basura

Hola, querido cabrón.

Hace tiempo que quería escribirte. Unos 7 años, aproximadamente.
El tiempo que llevo sin oír una taladradora que llegaba hasta la nausea cuando pensaba en tí. Ahora, ya sólo queda la nausea.

Hoy, Frankie , Isahiah, Moses, Eliza y Kaeli- Shea estuvieron aquí. Fue un día agradable. Jugamos cricket y comimos panqueques. Uhh... no sé porqué los kilos se me acumulan sólo en las caderas. Creo que aunque pesase 100 kilos, mi cara seguiría siendo la delgada y lánguida imagen que todos esperan. La de tú "aburrida" y frágil mujer, aunque "sólida y decente". Tú imagen.
15 años han pasado ... ¡dios mío! ¡es mucho tiempo!
No para perdonar, claro. Pero se podría decir que soy feliz ahora (a pesar de ti)

¿Alguna vez te interesó saber que es lo que más me dolió de todo "este asunto"?
Pues te lo digo ahora: Fuiste tú.
TÚ fuiste el único artífice de mi dolor.
No lo que hiciste, con esa chica, con la que jugabas en el parque, con mi confianza, con mi ingenuidad... Sino lo que hiciste CONMIGO.

¿Acaso creías conocerme? ¿Creias poder recrearme en tus reiteradas pajas mentales?
La mojigata indefensa. La "pasiva- agresiva", atribulada y soñadora, siempre dubitativa y descontenta con su vida. Una cerilla mojada ¿ es así como me veías?
Oh! ¿Qué fue de tu gatita pecosa, tu incandescente y traviesa niña...?
Hum, ¿Se sonroja ahora, señor?

¿Sabes? no vi ni una de tus últimas verborreas fílmicas, dios me libre.
Sólo una pregunta: ¿ Vas a seguir haciendo lo primero que se te ocurra durante mucho más tiempo? Abandonaste a tu musa ¿Dejaste también de hablar con dios sobre tú inspiración?
jaja. Creo que rodearte de voluptuosas jovencitas en la senectud no aumenta tu potencial creativo. Y creo que nuestra chiquita tampoco parece ayudarte...
(Dile que nunca la he odiado).
A tí sí, pero no por mucho tiempo. El odio, aniquila nuestro karma.
(Si, puedes mofarte también de esto en alguno de tus próximos personajes).

Bien, maldita alimaña, sólo una cosa más antes de terminar.
¿Quieres saber porqué me deje usar en todas tus prostituciones fílmicas?
¿Por qué toleré que mostraras jocosamente mi bondad?

Pues porque TE QUERÍA, pequeño imbécil. Porque te quería, confiaba en ti.
Por eso me hubiera embarcado en todo lo que me hubieras pedido.
Te hubiera entregado mi rostro, mi alma, para que lo despellejases en cualquiera de tus lucubraciones pseudo- cinéfilas. Para que tú público sonriese ante mi cruel parodia, para que se solazase con mi pudor ...
Ahora, todo se acabó.
Es de noche, todos duermen y los grillos cantan.
Se respira una enorme tranquilidad cósmica.

Adiós, querido cabrón.

viernes, septiembre 25, 2009

El desayuno

Se despertó esa mañana temprano. Quería preparar un buen desayuno, aprovechando que era fin de semana y él no tenía que ir a trabajar.
- El desayuno, es la mejor comida del día- Solía decir él.
Ella, la verdad, no tenía mucha hambre a esas horas, pero le acompañaría con un té y una tostada y disfrutarían de esa mañana sin horarios.

Últimamente, por unas cosas o por otras, no compartían muchos desayunos tranquilos.Si se paraba a pensar, no sabía porqué exactamente. Es cierto que él había comenzado a adquirir otros compromisos los fines de semana. Antes, siempre lo pasaban juntos, pero ahora solía hacer alguna actividad o deporte con amigos. Pero es que, decía, durante la semana sólo tenía tiempo para trabajar.

Ella hizo huevos revueltos y cruasanes a la plancha, y lo dispuso todo en la mesa del comedor.
Puso manteles limpios, un plato de cerámica con un buen trozo de mantequilla y tres clases diferentes de dulce de mermelada.
Fue a despertarle a la habitación, susurrándole que el desayuno estaba listo. Él soltó dos gruñidos hundiendo la cara en la almohada, y dijo que iría enseguida.

Ella se sentó junto a la mesa y se quedó mirando a la pared.
Luego contempló el surtido desayuno, que mostraba una armonía de formas y colores perfecta. Los manteles japoneses, la vajilla de un blanco inmaculado.
Se incorporó para ver si el té se había enfriado. Levantó la tapa, aún humeante y comprobó con las manos el intenso calor de la cerámica. Volvió a sentarse, esperando.

La mantequilla había perdido algo de su sólido aspecto, así que se levantó y la volvió a meter en la nevera. Volvería a sacarla cuando él llegase . Abrió una revista.
- Quizá podría dar un segundo calor a los huevos - pensó.

Por fin apareció él, soñoliento. Pasó por su lado y le tocó el hombro con la mano, para seguir en dirección hacia el baño, cerrando la puerta tras de sí.
La casa era un loft de diseño moderno y habían invertido meses de búsqueda en encontrarla.

Miró hacia la pared, estudiando los desperfectos que habían salido con el tiempo.
Las veces que le había hablado de pintar todo de nuevo, él se había mostrado huidizo. - No sabemos cuanto tiempo estaremos aquí- decía.
- ¿Aquí en el mundo, o en este piso? - pensaba ella.

Pasaron 10 minutos largos y él seguía sin salir del baño.
Decidió entonces calentar de nuevo los huevos y hacer un segundo té.
Si había algo que le molestase de veras era el té tibio, ni frío ni calor. Así sentía su relación desde hacía meses.
¿Qué podía estar haciendo ese hombre tanto tiempo en el baño?
Los cruasanes estarían ya fríos y duros.
También había cortado un kiwi y una pera.
Le entraron ganas de llorar.

Él apareció entonces por la cocina. Se acercó a ella y le dio un beso distraido, mientras miraba hacia la ventana. Ella le sonrió, sin soltar el mango de la sartén que asía con una mano, ni la cuchara de palo con la que daba suaves golpecitos a los huevos con la otra.

- Que... estaba pensando... - Dijo él vacilante.
- Él coche. Que no sé si lo he dejado bien aparcado-

Ella permaneció inmóvil, sujetando el mango de la sartén con una mano y la cuchara de palo con la otra.

- Es que no sé si hoy cuenta como festivo o laborable. Éste lío de las zonas. Igual voy a mirar en un momento, no quiero que pase nada, como la otra vez.-

Iba retrocediendo hacia la puerta.

- Sí, casi que bajo un segundo. Así no estoy tranquilo. No me cuesta nada -

Lo vio desaparecer tras el umbral y oyó la puerta de la entrada cerrarse. Seguía con el mango de la sartén sujeto. La cuchara de palo fue cediendo sobre el revuelto.





viernes, agosto 21, 2009

Indian Palace

Fueron a cenar al Indian Palace, el restaurante más lujoso y barato de la zona.
Él le gustaba de veras, aunque a veces hablase muy poco, y otras, demasiado, sobre todo en lo relacionado con su tránsito intestinal. La velada parecía ir sobre ruedas.

Rita pidió el curry de cordero con arándanos y Harry el pollo asado al estilo tandoori. Pidieron también una botella de vino tinto y una amalgama de verduras fritas como entrante

-Está delicioso- dijo Rita al probar uno de los pastelitos de verduras fritas.

Harry levantó la vista hacia ella y siguió comiendo complacido. No era hombre de mucha conversación con un buen plato de pollo asado al estilo tandoori en frente. A pesar de eso, Rita le gustaba de veras, y hubiera empezado a hablar sobre cualquier cosa si hubiera sabido que eso era importante para ella. Quería complacerla, antes de todo.
La cena iba bien. Ambos estaban cautelosamente ilusionados con su incipiente relación y el vino bajaba rápido, entre expectativas y especias.

-Es increíble que algunas mujeres no lleguen al orgasmo- Rita hablaba animada.-No sé, es simplemente una cuestión de conocer tu cuerpo…-

Harry asentía circunspecto mientras extraía trozos de carne de los intersticios del pollo con audacia

-Parece que hay mujeres que ni siquiera saben que es un orgasmo- seguía diciendo Rita con la mirada chispeante.

-Pero entonces, no lo pueden echar mucho de menos, ¿no?- Contestó él

-Umm... supongo que sí, no sé. Sentirán algo que sube, crece, pero de repente se para, se bloquea... no sé,debe de ser frustrante...- Miró a la pareja de al lado.
- O simplemente, no sienten nada-

-Pero, ¿y cuando se masturban?

-Ya eso es lo que no entiendo- Rita estaba encantada de que Harry se metiera de lleno en la conversación -Supongo que hay mujeres que nunca se han tocado… es un tema tabú, al menos aquí, entre mujeres, que tontería-

-Ya, vaya... no sabía que pasaba eso aquí. -

-Pues sí - hablaba satisfecha de poder conversar sobre sexualidad durante la cena - Muchas mujeres no dicen a sus parejas lo que les gusta. Y los tíos no saben que las mujeres son clitorianas. Eso no sale en las pelis porno…- dijo con retintín.

-No creo que todas las chicas lo sean-

Rita asentía con la cabeza. - Lo son -

-Créeme Rita, algunas no lo son- La miró de frente, aflojando la mano que sujetaba el tenedor por primera vez en la cena.

Un resorte de alarma se activó en ella.
- ¿Hablas por tus novias? Créeme. Te engañaron. Fingían. El 99% de las mujeres son clitorianas- Rita era lista e insegura. Había tenido relaciones difíciles en el pasado y su alegría podía encenderse y apagarse como una bombilla.
-Y sino, mira la ablación- dijo-.

- Joder,la ablación - Harry posó el cuchillo de trinchar sobre el plato. - Si me amputasen un huevo, creo que tendría serios problemas con el sexo. Eso no quiere decir que vaya a … eyacular sólo si me tocan los huevos…-

- ¿Ah no? -le miró, entre jocosa y desafiante

- No sé... igual sí - Respondió tímidamente

Hubo un momento de silencio. La conversación estaba en dique seco. Era un buen momento para regresar a un terreno más seguro, pensó Harry.

- Pues para mi esas posturas en las que no hay fricción… como si me metieran un bastoncillo por el oído. Vamos, que nada…-

Harry expulsó aire resignado - Bueno, pues es bueno saberlo…-

- si, bueno, si es que te importa... -

Se quedaron de nuevo en silencio.

- ¿Quieres postre? - Dijo Harry.

- ¿Y has tenido muchas novias?- Dijo Rita atropellada

- ¿Qué? ¿Que tiene eso que ver ahora?-

- No sé, varias cosas, muchas. Estás hablando de tus novias, siempre con orgasmos en posturas increíbles… no sé, hay enfermedades, sabes? Quizá deberíamos empezar a tomar otras … precauciones. O quizá te aburres conmigo. No sé, puede que no sea lo suficientemente sofisticada. O lo bastante ardiente. No, no puedo cabalgar sobre ti de torso erguido, no puedo…- Había perdido el sentido del entorno. Su mirada estaba vacía. - No puedo contonearme, perfecta...- El camarero la miraba alzar los brazos y removerse en la silla.

-Vamos, no puede ser. Nadie ha dicho nada parecido… ¡Nadie! - Harry empezaba a estar cabreado.

- ¡Tú! ¡Tú has hablado! Todas esas chicas gozosas con la penetración, por delante, por detrás… Joder, no las culpo, pero me hacen quedar como una egoísta… sólo por manifestar lo que me gusta. Como…como una comodona hastiada y… y blanda. - Empezaba a sentir pena de sí misma y su voz sonaba lastimera - Dime. ¿Soy aburrida? ¿Es eso? No sé, creí que te gustaba mi determinación. De verdad, lo creí…-

-Rita, no quiero seguir hablando de esto, te lo digo en serio-

-Ah, ahora ya no se puede seguir… Tú pones los límites...-

-¿Pido postre? hay mousse de mango... -

-No quiero- dijo Rita con pueril pesadumbre.

- También hacíais jueguecitos, de esos con merengues y-y abalorios...- añadió quedamente, ya casi sin fuelle.

Harry se giró hacia el camarero negando con la cabeza y le pidió una mousse de mango y dos cafés, y la carta de licores, para después.
Rita miraba hacia los servicios con ojos vidriosos. ¿La había cagado?
Varias lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas.

Harry la miró y le acarició la cara, extendiéndole las lágrimas por sus mejillas.

miércoles, julio 22, 2009

cozinha + guantes

viernes, mayo 08, 2009

Mejillones y género

- Me gusta dibujar mejillones-

- Ajá- asiente el profesional de las mentes aturdidas y/o extraviadas
-¿Puede esto significar que soy lesbiana?-
(busco respuestas profesionales, por eso estoy allí...)

- Puede... y puede que no-
responde muy hegeliano el ínsipido profesional.

He leído que las mujeres tienden a pintar flores,
con sus majestuosas almendras que se abren y despliegan en bellas corolas.
Pero mis mejillones son siempre parecidos, espirales que nacen en el mismo punto...

Yo por ahora sigo acostándome con tíos.
Me quedé sin dinero y sin respuestas.

jueves, mayo 07, 2009

El secreto

La ruidosa comunidad se detiene.
Un desconocido ha irrumpido en sus casas, y con ese timbre,
lo antes a los cuatro vientos aireado, se torna silente.

La comunidad contiene la respiración

Desaparece el flamenqueo
cesa el gracejo inmediatamente
y varias cabecitas
asoman con cautela de su ratonera.

Desde la cima, veo moldeados.
Y coronillas y pelos ralos
surgen aleatoriamente de la vertical del plano.

De un plumazo, la comunidad enmudece.
Espera, sigilosa, que el extraño se aleje.

jueves, diciembre 11, 2008

CAP. 2. En la Consulta

Entro en el límpido cosultorio privado de la clínica Montpellier, en calle Aragò:
páredes de un blanco inmaculado y suelo de cristalino mármol.
Me adentro en la diáfana estancia con resuelto caminar,
y en elegante zoom escudriño al bombón que preside la mesa,
una rubia de coleta tirante y labios cubiertos de fresa.

Me acerco hasta el borde de su tablón y bajo humilde la cabeza,
en una libre interpretación de la inclinación japonesa (que yo en eso estoy muy puesto) y fijo finalmente en ella mis ojitos de ensoñador.
-Mademoiselle. Buenos días-
le digo con grave voz.

La sueca no mueve un ápice de su inicial semblante,
y ni pizca de rubor asoma en sus mejillas de manzana.
Me mira en cambio con severidad a través de sus ojos lechosos.
(Ay que ver ay que ver estas mujeres desde que están liberadas,
no se arredran ante nada)

-¿Quién es usted?- me inquiere con voz tajante.
-¿Mi nombre? Y se lo digo, como siempre con mucho estilo,
dejándo que la última vocal se apague lentamente en mi boca.
Soy...
Bueno, es difícil resumirlo.
Realizador, empresario, productor...
Benefactor creativo.

-no, no ha entendido usted mi pregunta -
(La azafata está guerrera)
-¿Qué quién es usted?- Me repite golpeando la mesa con su lapicera.

Me repongo de mi estupefacción y me dispongo, con renovadas fuerzas, a desgranar sintéticamente algunas fases de mi extenso (e inflado) currículum.
Podría incluso pedirle a Judit, mi asesora, que le remita por fax (e ipso-facto)
el documento. Pero al volver a posar mi sobria mirada sobre el rostro de la recepcionista me encuentro con su contraído rostro,
y me apercibo, sagaz, de su mirada de odio.

-Señorita, ¿me confunde usted con otro? Le pregunto compungido.
No solo no se rinde a mi encantadora mirada , sino que se muestra
crecientemente más ruda, hiriendo mi compostura -

-Es que creo que no ha entendido usted mi pregunta,caballero-
Responde la nórdica con voz de hielo.
-En los últimos tiempos, los últimos meses, semanas o días...
(hago un plano detalle de su boca moviéndose al tiempo en que mi bultito se despereza con prisa)
-¿Ha hecho usted más feliz a alguién?, ¿Ha facilitado su camino? ¿Ha mejorado en algo los momentos buenos y malos de su jornada? -toma aire-
-Si su madre se pone enferma, ¿va a verla?-

(¡Pero qué coño dice ésta arpía!
¿acaso no sabe a quién se dirige?
¡Al captor de la belleza en el mundo sensible!)

-Mira, so guarra- le digo quitándome el sombrero.
- ¡Yo sólo he venido a tratarme esta incipiente calva!
Si tus padres no saben que eres lesbiana, poco me importa.
La gente me admira, las mujeres...
¡Las mujeres alucinan con mi tierna hombría!-

Dicho esto me alejo de allí con aire altivo.
Una vez en la calle me recompongo he perdido los estribos, lo reconozco.
¡Nombrar mi frente despejada como calva! No sé que me ha pasado, esa fulana...
No puedo dejar que el enfado contraiga mi cara,
mis líneas de expresión cada noche de anti-age embadurnadas,
¡qué disparate!

Para quitarme este amargor de la boca llamo al primero de mi homogéneo séquito
y le cuento el episodio de la consulta y de aquel monstruoso niño tan molesto.
-Roger, yo alucino- dice -Pero...¡espera un momento!
¿Acaso no será todo esto una mala jugada de la productora rival?
¿No querrán socavar con acierto, apelando a tu desconcierto, todo tu potencial?

- Ahí le has dado, amigo mío!- cuelgo mi i-phone triunfante y llamo a mi asesora, -noia, em sembla que tens molta feina, pero lo primero, contarme paso a paso mi agenda-

sábado, diciembre 06, 2008

CAP 1. Soy jefe

-I-

Aparto mi plumífero nórdico.
Un tímido bultito despunta en mi entrepierna
cubierta por ese pijama de tweed, comprado en una boutique
de London square el año pasado.
Me levanto y voy al baño. Allí me palpo el rostro en reflexivo gesto.
En un día me ha crecido la barba,
¡Pero si ayer mismo me hice un apurado perfecto!
-Bueno, bueno...¿y qué es esto?- me pregunto al observarme en el espejo.
¿ quizá me creció la cara?
Ralos cabellos orlan mi frontispicio,
compruebo al enfundarme mis óculos Dolce Gabbana

¿Y si las radiaciones UVA están minando mis masculinas hormonas ?
¿o es que acaso mi estilista ya no le saca el máximo volumen a esta corona herbácea?
y eso que la Paola, de guais & scissors, no es ni mucho menos barata.

Pero este es el precio, amigos,
ya se sabe que la metrosexualidad, al final, se paga cara.
Y a mi que me lo digan,
la suscripción a las revistas femeninas me sale por un ojo de la cara.
Pero así me acerco a ellas,
en los bares, de noche, les asalto con mis frases compradas,
-¿Tu belleza es de este mundo?
¡captaría tu delicadeza en solo dos fotogramas!

Por el día soy más fino, me calzo una buena coartada
en forma de americana liviana y estos ojitos impostados
pero que ricura,camuflan mi vacuidad humana.

Pero nenas,yo soy de aquí y de allí.
Cosmopolita empedernido me dicen, y es así.
A mi lo que me gusta es el todo y la nada,
ser un ser, mejor que no ser, mi imagen es mi coartada.
Y esto del espejo a primera hora de la mañana no es más que una falacia.
Ya veréis cuando me plante mi modern- -juvenil disfraz
y me vaya a pasear por el local. Vais a flipar….

-II-

Así que.
Activo mi buga con el automático y me alzo carretera abajo
sin ver que ese caniche tan mono quedó enredado en mis bajos
al cruzar el semáforo en rojo, ¿o era ambar?
Es igual.
La rubia no está tan buena como para pagar el seguro
así que le piso con fuerza rumbo a mi segunda morada,
presto a epatar al personal con mi chupa recién estrenada.

-III-

Ya en la puerta, un niño pecoso con grandes gafas de montura morada, me increpa algo desde la otra acera, con aspavientos impropios de su corta edad.
Pienso en el caniche aplastado bajo mi rueda de montaña
¿será acaso el niño la reencarnación humana?
y ese resorte, en mi siempre presente, de eterna bondad alquilada,
se activa desde el esfínter obligándome a cambiar de acera.

(Esfínter, por otro lado, que ha sido cuidadosamente pulimentado
por la Rosi, del estetic Almodovar center, y he de decirlo,
por sus diestras manos. Y es que cada miércoles tarde, es lo que hago,
nunca se sabe cuando va uno a sacar a pasear su bultito de la entrepierna de tweed)

Me acerco a él (nada que ver con lo anterior citado, pues yo de pedòfil no tengo nada)
y le encuadro con maestría en contrapicado.
¡El ojo cinematográfico es mi particular pesadilla!
Me acompaña desde mis primeras poluciones cual ladilla en mi carne sensible incrustada. Y eso es lo que me solaza cada mañana.

El niño me desafía detrás de sus grandes gafas. Y me espeta resuelto y sin más preámbulos: -¿Pero quién coño eres?- - Y es más -añade- ¿ De quién robaste esas palabras caras? -
Es verdad- me digo- Si en "ángeles y demonios" nunca usaron semejantes términos,
ni polución, ni preámbulos, y entonces pienso:
- ¡no dios mío, no!
Será que me encuentro,incluso,también dotado
(tan bien dotado, jeje)
del don de la creación literaria?
¡dios mio de mi vida y de mi corazón,
no puedo con tanto tino y tan inestimable compendio de atributitos creativos!
¿Habre acaso de cambiarme el apellido?-

-IV-

Decido correr raudo a hacerme un buen chequeo,
no sea que este niño sea pájaro de mal agüero y se acerque trepidante el tributo a tanto menester creador, en forma y signo implacable de alopecia galopante.
Señores, yo soy un dandy, un modern-man,
un ilusionista del juego de los espejos,
esto se viene y se va, y sino me planto unos injertos,
vamos ya, un hombre como yo, de altos vuelos...

(TO BE CONTINUED)

jueves, octubre 16, 2008

el Sueño Europeo No existe

Sentada , encogida, en la roñosa silla de plástico del hospital,
temblorosa, el rostro cárdeno,
sus ojos oscuros inflados,
sangre seca en la comisura de su boca carnosa,
no siente dolor.

Solo un intenso crepitar en su cabeza la invade, toda:
siete filetes de vacuno friéndose a fuego ardiente
sirenas de fondo que ululan al tiempo dentro de sí,
le invaden y no le dejan tiempo
para no hacerlo
vengarse,
de lo que es demasiado injusto,
que sobrepasa lo imaginable.
¿Quién soy yo para juzgar?

Atrás quedan las carrerillas por el malecón de la Habana,
las noches cazando turistas (como presa)
gambas con pantalones desmontables
y VisaOro que compra su sexo.
A veces unos abalorios y un plato caliente, frijoles,
y esos viejunos brillantes
"Que poco garbo mi amor"

Eres una niña con el cuerpo usado y los ojos vivos
entonces te vienes a Europa,lo llaman el primer mundo,
Y sigues gastando tu cuerpo
desgastándote
en un provinciano prostíbulo.

Y sueñas con ir de la mano de algún hombre distinguido
traje de chaqueta de lino
los dos con expresión vehemente,
henchidos de éxito social.
Solo quieres ser alta y altiva,
como ellas, mujeres distinguidas peinadas de peluquería,
el teatro te da igual.

Pero en el burdel no hay clientes influyentes,
solo individuos soeces,
(y todo es soez)
El sueño europeo No existe
Sólo el filo del cuchillo, refulgente,
y el incesante crepitar.

La comida también es soez.y tosca.
Te hizo adquirir formas flácidas.
La niña estilizada que corría airosa con el culo en pompa
por el malecón de la Habana,
tiene el colesterol alto,las trans son lo más barato y la vida le crea ansiedad.

No, no hay hombres distinguidos,
y si los hubiera, serían seguro aburridos.
Este parecía gracioso
Que son, mi amor, aquel día en el baile.
Hasta que un día te coge del cuello y aprieta con fuerza
-Cuidadito mi negra con lo que tú haces-

Te golpeó en el estómago,algo se cerró de golpe
(el extremo del esófago)
creías que todo se había acabado, pero no,
aún te quedaban fuerzas para aguantar.
Un puñetazo,y otro,
qué más da, si ya no sientes dolor,
solo sirenas y ese intenso crepitar.

La hoja destellante cayendo sobre esos cuerpos sobresaltados,
convulsionándose,
danza macabra del cuchillo hundiéndose entre batas blancas.
Y solo después, sentiste tranquilidad.

lunes, septiembre 22, 2008

Jueves


J(hundida de nuevo en el sillón, doblada hacia delante, con los codos en las rodillas y las manos sujetando sus sienes): Es que nunca antes me había planteado de dónde era…Nunca pensé qué era lo otro. Qué eran ellos y nosotros. Si siempre admiré Cataluña en la distancia.Si era del Barça! La única de mi clase! Como los defendía… Ante Ricardo, Eduardo López, Ernesto García. Todos eran madridistas y les llamaban polacos. Yo me enfrentaba a ellos cada día. Tenía posters de Romario en la habitación y escribía Visca Barça en el libro de Sociales.También sobre el vaho de la ventana los días de lluvia, en letras invertidas, para que lo vieran desde la calle. Me acuerdo que mi madre me decía: -estas loca! Quita eso! a ver si todavía nos van a tirar una piedra...-
Veraneábamos en Begur y brindábamos con Jaume Serra en navidades.
Mis abuelos vivieron aquí durante la guerra. Se enamoraron mientras saltaban por las azoteas cazando gatos para poder meterse algo de proteína en el cuerpo. Mi abuela, al final de su vida,hablaba catalán en la residencia de ancianos donde vivía en Valladolid. No, no tinc fred, les decía a las cuidadoras con su voz pueril de angelito. Y eso, después de cincuenta años y un ictus.

(Llámese también accidente cerebro vascular)

En fin, somos ciudadanos honrados. Pagamos nuestros impuestos y reciclamos religiosamente en las bolsas fashion del punt verd...

miércoles, septiembre 03, 2008

La Encina

Caminábamos por aquel pinar, árido y seco,
bajo el sol abrasador de un fin de agosto castellano.
La ropa para el funeral de la tarde
no era lo más apropiado para aquella incursión campestre,
que con aquellas alpargatas que dejaban pasar la arenilla y el polvo, se hacia mucho más larga.

Los hierbajos resecos se enganchaban, inmisericordes, al tejido de los pantalones, penetrándolos y clavándose fortuitamente en nuestras piernas al andar. Las pulgas de río saltaban a nuestro paso,aguzadas por el olor a carne fresca.
Caminábamos en silencio, mirando al suelo,
cómo autómatas con un único objetivo: llegar hasta la encina,
a unos 5 kms del punto de partida.

La encontramos, era esa, el contorno de piñas lo indicaba.
Nos detuvimos.
Papá sacó los utensilios y se dispuso a abrir la urna,
primero con un cuchillo,
después con destornillador y martillo,
golpeando concienzudo los bordes
tratando de hacer palanca entre los resquicios del recipiente y su tapa.
Aquello se resistía.

Contemplábamos la escena, inertes y aturdidos,
la mirada fija en la maniobra,
sólo moviendo las manos para espantar el enjambre de moscas
que se arremolinaba en aquel punto,atraídas por el dulzor
del sudor y la densidad de la atmósfera.

Yo me había quitado la camiseta
pensando en el funeral de la tarde,
N hizo un tímido ademán de ayuda,
y por fin la tapa cedió.

Contemplé aquel receptáculo de materia gris,
las cenizas de mi abuela.
¿Por qué siempre había pensado en un suave y fino polvo irisado?
Una bocanada de risa me subió por la garganta como un vómito:
un sonoro alarido irrumpiendo en la desolación del ajado paisaje veraniego,
una risa histérica, patética, de ella heredada,
una liberación de adrenalina malsana
qué rápidamente se transformó en sollozo.

Sentí una oleada de pudor al verme allí plantada,
despidiendo a mi abuela, mi abuela del alma,
con el culo sudado, una aureola de moscas y pinchos lacerantes,
y una teta casi fuera. Me tapé avergonzada.

Deshicimos el camino,
cansados y cabizbajos.

Quizá no eramos la familia más convencional de Castilla.
No la despedimos durante días con grandes fastos,
no hubo cortejo fúnebre, ni excelsas coronas florales.
Pero esa encina, que se alza en medio de un bosque perdido jalonado por el Duero,
adusto en verano, fresco y sombrío en otoño,
lleva parte de mi abuelo desde hace cinco años,
y ahora de mi abuela, su mujer amada,
Y de su risa,
gracias, gracias,gracias.

martes, julio 29, 2008

Sucesso

- Y sentí el calor de su aleteo histérico en mi pie. Palomas, inmundas ratas de ciudad cada vez más osadas-

Se oía el rumor metálico de los platillos.
Quería correr allí,
pero me frenaba.
Espantando palomas con el pie creía salvaguardar mi autonomía,
no usurpar tu éxito, reflejo de mi fracaso como protagonista.

Odio el protagonismo
soy una protagonista malograda,
y en tu sucesso veo mi frustración como interprete estelar de actos sublimes.

He protagonizado heroicas batallas en el baño.
He sido la elegida de diestros espadachines
(pero siempre manteniendo mi personalidad marcada, nunca como desmayada princesa de boca cerrada)
He dado, más tarde, multitudinarias conferencias ante el espejo.
Charlas magistrales,
he disertado durante noches interminables
ante el reflejo de la ventana, vehemente y segura,
asentida por una audiencia entregada.

Premios, agasajos, galardones varios. Sonrisas humildes, lágrimas contenidas en ojos emocionados...
sinceros agradecimientos, toda una vida protagonizando chorradas.
Una detrás de otra, medallas imaginarias.

Odio el protagonismo,
soy una protagonista frustrada.

Despertarte cada mañana arropada.
Preparar la comida, bebiendo vino,
conversar en la noche
llegar a un lugar aún no recorrido.

Soy un extra satisfecho.
Una protagonista fracasada.

martes, junio 03, 2008

Las tripitas hinchadas son SEXY

Desde que el verano comenzó a despuntar tímidamente
-los rayos entre nubes calentaban parcialmente las estrechas callejuelas entre destartalados edificios- las expectantes feromonas-macho comenzaron también a despuntar.

Me da miedo que llegue el verano de lleno,
qué el calor punzante aplaste la encrucijada de callejuelas
y vele con ello las miradas de esos "hombres-macho" que pasan el día apostados, indolentes,
a cada lado de las desorientadas callejuelas.

Unos tíos embuten una almohada doble en la trituradora de residuos, curiosa acción en un barrio donde se traspasa hasta el más mísero trozo de madera. La funda, de estrellitas, limpia, el relleno de primera, sin pelotillas ni rugosidades ni malformaciones sintéticas. La flamante almohada se resiste a ser engullida por la pútrida boca de la trituradora, pero ellos perseveran, obstinados en completar tan arduo proceso.
Antes de emanciparme nunca había imaginado que las almohadas no son pas baratas...

Todas las miradas se tornan sospechosas (o veladas por encendidas "feromonas-macho") tras el deshecho de la almohada-mariposa en la callejuela.

Una, dos, tres embarazadas.
Cómo les afectarán las lacerantes sirenas?
Los continuos pitidos, las bocanadas de olor a mierda?
Las callejuelas ribeteadas de regueros sospechosos inherentes al pavimento, muy a pesar de los prohombres (y promujeres) de la bcneta?

Ahora que tengo tiempo me gustaría también pasearme con un buen bombo.
Cómo decía Maria de Medeiros en pulp fiction,
Las tripitas hinchadas son sexy.